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LA MENTE CRIMINAL (PSICOPATOLOGIA)

LA MENTE CRIMINAL

En un capítulo de “Los Simpsons”, Bart y Lisa miraban por televisión un especial del payaso Krusty en la cárcel de Springfield. Viendo cómo los presos festejaban y aplaudían al payaso, Lisa comenta: “En el fondo, todo criminal tiene un corazón de niño”, a lo cual Bart responde: “Y viceversa”.

¿Qué crea a un asesino? ¿A qué se debe su proliferación en sociedades modernas? No han faltado explicaciones de este fenómeno que crea pánico y se vive como amenaza: se ha hablado de deficiencias biológicas, de peculiaridades genéticas, de coeficientes de inteligencia; se han rastreado malos tratos en la infancia, familias disfuncionales y condicionamientos para la agresividad; los psiquiatras han trazado cuadros psicopatológicos y los detectives, perfiles; y la literatura y los medios han añadido un equívoco elemento inhumano, monstruoso pero seductor.


Todos los estudiosos del tema coinciden en este punto: la mente de un asesino no se desarrolla de golpe, sino que es el producto de un proceso que invariablemente comienza en la niñez. Los asesinos no empiezan cuando cumplen los 25 años y dicen “bueno, me parece que voy a empezar a atacar sexualmente a las mujeres y quemarles los pechos”. Se trata de algo que se inicia muchos, muchísimos años antes y va desarrollándose dentro de un ciclo

En todo caso la tan mentada “mente criminal” es una actitud antisocial fundamentada en los prejuicios de una sociedad incapaz de trazar unas normas equilibradas de convivencia. Donde se fuerza a los individuos socialmente despreciados a vivir juntos, lo que desencadena en una visión colectiva de apatía y desquite contra quienes ellos entienden los marginan.

El fenómeno de los asesinos ha tenido desde antaño, numerosas repercusiones sociológicas, psicológicas, médico forenses, policiales, biológicas, antropológicas o criminológicas entre otras, que motivan algunas confusiones, tópicos e imprecisiones que pretendemos aclarar a partir de la lectura, al menos intencionadamente. La intención apriorística es la de aclarar o aportar información a un concepto fuertemente estereotipado en nuestra sociedad, que despierta a su vez atracción y fascinación, y del que por supuesto no podemos olvidar la morbosidad de quienes lo provocan, o de quienes lo explican en ocasiones.

No se nos escapa la repercusión mediática del fenómeno, las abundantes publicaciones, películas o novelas que se refieren a psicópatas desalmados, locos peligrosos o depredadores sexuales que atemorizan a la sociedad, generan frecuentemente alarma social injustificada y, en el fondo, desinforman respecto a la verdadera naturaleza de la delincuencia. En este sentido, intentaremos aportar luz y no confusión al mundo de los asesinos en serie, desde una perspectiva psicológica, criminológica y médico forense. Asesino en serie, en masa, o itinerante; Psicópata, esquizofrénico, enfermo mental, violador, parafílico, retraso mental, inmadurez, fantasía, incompetencia parental, o modelos motivacionales entre otros, serán términos que nos ayudaran a centrar y conocer mejor el mundo de la delincuencia y el índice de maldad.

Se ha tomado como marco de referencia algunas anotaciones de psicopatología criminal aplicada para matizar el análisis que se presenta en este libro sobre algunos de los delincuentes más peligrosos que existieron en los Estados Unidos. Se harán acotaciones investigadas sobre el “modus vivendi” y el “modus operandi”, para finalmente realizar una correlación de las principales características conductuales.

Sin embargo entre estas, existe una constante que se llama “triángulo homicida” que los especialistas han encontrado que casi todos los asesinos en serie tienen en su adolescencia. Abuso o torturas de animalitos o de niños menores edad; enuresis, o sea orinarse en la cama en los mismos años, y provocar incendios durante esa etapa. Pueden comenzar a los diez u once años, desmembrando la muñeca de su hermanita. Es posible que el niño no pase de ahí o luego se zafa.

Para iniciar con el análisis, se hace una breve descripción del padecimiento conductual conocido actualmente como “Trastorno Antisocial de la Personalidad”, antes, llamado personalidad antisocial o psicopatía, entre otros. Este padecimiento es una manifestación clínica específica de un trastorno primario en la adopción y adaptación de un individuo a las normas y/o reglas disciplinarias o sociales. Su manifestación siempre se puede considerar como conducta antisocial presentándose sin que importe la situación o las personas que van a ser afectadas. Es también un cuadro clínico generalmente irreducible. Es común encontrar este tipo de personalidad en sujetos que están en instituciones penitenciarias o en algunos hospitales psiquiátricos.

Mencionaremos elemento presente en todos los seres humanos como la agresividad y el instinto sexual que están en las bases de su personalidad y correctamente utilizados potencian comportamientos que aseguran la supervivencia individual y colectiva (defensa y reproducción). La dirección y el control de estos factores, mostrados con intensidad variable a lo largo del desarrollo personal y de un modo variado entre los distintos individuos, puede estar en la base de comportamientos asociales concretados en actos conceptuados como “agresión sexual”, por estar dirigidos contra víctimas que los padecen.

Entre otros objetivos pretendemos dar a conocer qué es un asesino serial. Saber si un asesino nace o se hace. Conocer cómo es la infancia de un psicópata. Mencionar los factores decisivos en el desarrollo de un asesino en serie. Analizar que motiva a un asesino a cometer tales crímenes. Descubrir cuál es su perfil psicológico. Descifrar de qué manera el psicópata elige a su presa. Acercarnos un poco a su modo de vida. Diferenciar entre un asesino en serie y un “spree killer”. Saber cuáles son las causas que dificultan la captura de un psicópata. Mencionar a los asesinos más peligrosos del mundo. Saber cómo ve la sociedad a un multi-homicida.

En este libro se resumen estudios e identifican variables de causa etiología desde las perspectivas biológicas, sociológicas y psicológicas. No pretendo ser exhhaustivo proveyendo profundidad de análisis sino limitarme a identificar algunas de las principales variables asociadas con la conducta criminal. La presente obra es indispensable para conocer de forma amplia y completa todos los campos de actuación que engloba la Psicología y Psiquiatría Forense, se convierte en un manual de referencia necesario, tanto para profesionales como para estudiantes universitarios. Cada capítulo ofrece un tratamiento extenso, y a su vez asequible, de los contenidos teórico/prácticos desarrollados en cada caso.

Analizaremos las bases biológicas, los factores sexuales, los factores sociales, las distorsiones cognitivas y la personalidad de los agresores sexuales y encontrar aspectos distintivos permitirá concluir si debemos hacer caso de los tópicos o de las ideas apriorísticas que al respecto existen y cómo las investigaciones confirman si algunos de estos aspectos pueden o no ser señalados como integrantes del perfil de este tipo de “agresores-delincuentes”. En consecuencia, qué tipo de acciones preventivas o reeducadoras se pueden establecer teniendo en cuenta los mencionados aspectos.

De los profesionales y de los investigadores criminales mostraremos una clasificación de los homicidas que nos permita adentrarnos en el tema, es decir, no nos basaremos en una taxonomía psicológica o científica en esta primera parte. Existen útiles subdivisiones de los homicidas que resultan ser valiosas al momento de comprender el fenómeno. Homicida según el orden del lugar de los hechos. Según la planeación del crimen y las evidencias dejadas en el lugar de los hechos.


Diferentes profesiones pueden llegar a estar involucradas en el estudio de la enfermedad o trastorno mental. Principalmente, son los psiquiatras y psicólogos los que se interesan por lo psicopatológico, pues a su vez participan del tratamiento, investigación acerca del origen de los cuadros clínicos, su manifestación y desarrollo. En un plano más general, muchas otras especialidades pueden participar de otros estudios de la psicopatología. Por ejemplo, los profesionales de las neurociencias pueden centrar sus esfuerzos de investigación en los cambios cerebrales que ocurren en una enfermedad o trastorno mental. Mientras que los psiquiatras se interesan particularmente en la psicopatología descriptiva, que se ocupa de la descripción de los síntomas y síndromes que llegan a configurarse en una enfermedad o trastorno mental.

En este sentido esta obra resulta particularmente clarificadora debido a que contiene también valiosa información histórica referida a autores, teorías, corrientes y escuelas, sin descuidar lo atinente a los diagnósticos, la terapéutica y los conceptos médico-legales. Además constituye una valiosa herramienta para el conocimiento adecuado de los temas psiquiátrico- jurídicos cuyo desconocimiento, en algunos casos, podría ser determinante de algún grado de responsabilidad profesional. Es por ello que será de utilidad no sólo a los peritos médicos sino, también, a todos aquellos profesionales ligados a la práctica forense tales como psicólogos, jueces, abogados y policías.

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